Juntos


En el ejercicio de bajar sobre ti
hundo mis entrañas y mi alma.
Me pierdo en los sentidos
y me envuelve la piel
para volver a la luz.

Lentamente me convierto
en la prolongación de tu sudor,
en el gemido de tus ojos
y la liberación de tus suspiros.

En el fluir de nuestros cuerpos
se entrelazan por un instante
los roces de nuestro interior
en que se tocan, intensas, las almas.

Y cuando juntos descubrimos
entre las ansias del placer
las alturas místicas del contacto,
nos elevamos furtivamente, un segundo
para dejarnos caer del éxtasis
a la paz cómplice del silencio

 

                                              MARÍA PAZ QUEZADA

 


 

 
                                                                      
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